
Añorado es aquella persona que logro marcar un antes y después, es alguien que se recuerda con nostalgia.
Añorado definiríamos a personas como el, como el grandioso compositor y músico el cual llevo el nombre de nuestra provincia a lo largo y ancho de todo el país, a ese que el mejor Atahualpa Yupanqui le dedico canciones y hasta se animo a nombrarlo en un escenario como Cosquin, hoy le dedicamos un espacio a nuestro añorado Manuel Acosta Villafañe.
Ese Manuel "cabeza de hocico y cuchi'" como sabia decirle a los coyas en su Nochecitas de Catamarca, fue profeta tanto en su tierra como también en todo el país.
Aquel don que heredado de su tierra santa mariana le brotaba por los poros y producía aquel sonido en su armónica mientras le dedicaba canciones a los changos.
Manuel partiría a temprana edad a Buenos Aires donde pronto maduraría la nostalgia por el lugar que lo vio nacer, llevando su música por todo el país compuso muchas canciones dedicadas a nuestra provincia y junto a su hermano Carlos Quintio forman el “Dúo Calchaquí Acosta Villafañe”.
Hoy se lo podría denominar un trotamundos del folklore, un hombre que entrego su alma por completo a Catamarca. Años después de su impronta salida del pago decide regresar y en su regreso se interponen en el camino German Leguizamon, Ramon Ponce y Atuto Mercau Soria, de esa forma nacen los Arrieros de Ambato para quedar grabados en la retina de cada catamarqueños que los vio y en la mente de los catamarqueños que leímos sus obras y nos sentimos totalmente identificados.
Manuel Acosta Villafañe, seguirá ligado hoy y siempre en esas noches catamarqueñas, esas noches vallistas, esas noches de serenata y por llevar a nuestra provincia en su corazón dedicándole obras históricas de nuestro folklore.
A continuación una de sus obras mas afamadas y cantadas por artistas nacionales como Los Chalchaleros:
Añorado definiríamos a personas como el, como el grandioso compositor y músico el cual llevo el nombre de nuestra provincia a lo largo y ancho de todo el país, a ese que el mejor Atahualpa Yupanqui le dedico canciones y hasta se animo a nombrarlo en un escenario como Cosquin, hoy le dedicamos un espacio a nuestro añorado Manuel Acosta Villafañe.
Ese Manuel "cabeza de hocico y cuchi'" como sabia decirle a los coyas en su Nochecitas de Catamarca, fue profeta tanto en su tierra como también en todo el país.
Aquel don que heredado de su tierra santa mariana le brotaba por los poros y producía aquel sonido en su armónica mientras le dedicaba canciones a los changos.
Manuel partiría a temprana edad a Buenos Aires donde pronto maduraría la nostalgia por el lugar que lo vio nacer, llevando su música por todo el país compuso muchas canciones dedicadas a nuestra provincia y junto a su hermano Carlos Quintio forman el “Dúo Calchaquí Acosta Villafañe”.
Hoy se lo podría denominar un trotamundos del folklore, un hombre que entrego su alma por completo a Catamarca. Años después de su impronta salida del pago decide regresar y en su regreso se interponen en el camino German Leguizamon, Ramon Ponce y Atuto Mercau Soria, de esa forma nacen los Arrieros de Ambato para quedar grabados en la retina de cada catamarqueños que los vio y en la mente de los catamarqueños que leímos sus obras y nos sentimos totalmente identificados.
Manuel Acosta Villafañe, seguirá ligado hoy y siempre en esas noches catamarqueñas, esas noches vallistas, esas noches de serenata y por llevar a nuestra provincia en su corazón dedicándole obras históricas de nuestro folklore.
A continuación una de sus obras mas afamadas y cantadas por artistas nacionales como Los Chalchaleros:
Lejos de Catamarca
sin más consuelo que recordar
esas noches plateadas
llenas de estrellas, llenas de azahar.
Ausente de mi tierra
porque el destino lo quiso así
quiero cantarte siempre
suelo querido donde nací.
quiero cantarte siempre
suelo querido donde nací.
Noches de Catamarca
hermosas noches, noches de amor
perfumes de azucena
de yerba buena, naranjo en flor.
Hace mucho que falto
de mi provincia sin olvidar
que allá dejé a mi madre
mi novia linda de Andalgalá.
Como estarán de lindos
los uñigales y aquel parral
cuantos recuerdos gratos
y a esos recuerdos debo cantar...

